De la Mitad al Fin del Mundo

Estos son los diarios de un viaje por Latinoamérica. El 6 de agosoto un grupo de 35 perosnas de varias partes del mundo se congregaron en La Mitad del Mundo (Ecuador) para recorrer la versión latinoamericana del París-Dakar en bicicleta. Su nombre “The Andes Trail”. Once mil kilómetros por la cordillera de los Andes, desde la línea ecuatorial hasta Ushuaia (Argentina) la ciudad más austral del mundo. Y todo en bicicleta.

 

1.

La aventura empieza el 6 de agosto en el Ecuador una mañana soleada en el monumento “La Mitad del mundo”. El reto es recorrer sobre las dos ruedas la cordillera más larga del planeta en 128 días con sus 128 noches, sobre mesetas, páramos y valles y caminos de trocha, carreteras, lagunas de sal y numerosos poblados y ciudades de Latinoamérica. Desde Quito (Ecuador) hacia la Patagonia Argentina y Tierra del Fuego.

¿Qué significa este viaje de once mil kilómetros? ¿Qué espera la gente de un trayecto sobre los Andes en bicicleta? ¿Trepar montañas hasta los casi cinco mil metros de altura? ¿Descender sesenta kilómetros en más de seis horas? ¿Experimentar temperaturas desde los menos catorce (-14) hasta los 30 grados de calor?

Dicen los participantes que este es el paraíso de la Mountain Bike y que además tiene tramos con el máximo puntaje de dificultad. Pero, ¿para quién es entonces este recorrido?

“The Andes Trail” es cuatro veces más largo que el Tour de France y comprende un cincuenta porciento de la ruta en caminos no pavimentados. Atraviesa cinco países de norte al sur y sus ciudades principales.

Para muchos esto es un imposible, sobre todo para aquellos que viven en los Andes, aquella gente que, acostumbrada a movilizarse en vehículo de un pueblo al otro, les parece irrealizable el transportarse en bicicleta.  

Los nevados que atraviesan los seis mil metros de altura, las mesetas desérticas, los poblados comunicados tan sólo por una delgada carretera. ¿Quién? Los ciclistas que participan del “The Andes Trail” tienen la condición suficiente para pedalear cien kilómetros diarios y además el coraje para soportar todos los climas y situaciones adversas. Y tienen todas las edades.

“Imposible” dice una mujer en Ambato, ciudad ecuatoriana, mientras nos ve pasar a lo largo del camino.

 

2.

Ecuador nos recibe con una altura de 2,800 msnm y los paisajes verdes, muy verdes. Nosotros salimos de La Mitad del Mundo y después de una noche de descanso en Quito salimos hacia el sur. Latacunga, Riobamba, Guamote, Chunchi, Cuenca, son los nombres que aparecen en el camino y los lugares en donde vamos a pernoctar después de los cien kilómetros diarios en bicicleta.

Los dos primeros días seguimos la carretera Panamericana hacia Riobamba. Demasiado tráfico en pocos días, camiones, buses llenos de gente, tenderetes a lo largo del camino, parrilladas, gente caminando, perros que ladran detrás de nuestras dos ruedas.

Son nuestros primeros días en bicicleta y a una considerable altura. Pedaleamos más de mil seicientos metros de ascenso hacia el paso del Volcán Cotopaxi, el primer día, y Chimborazo, el segundo. Las nubes cubren los nevados de esas montañas. Andamos por una meseta. El frío del viento nos congela las piernas hasta después del descenso hacia Riobamba.

El veterano del grupo es Peter Ernst de Dinamarca de unos 65 años de edad, la barba cana, un arete en la oreja derecha, usa un casco de los sesenta y lo mejor, pedalea con una sola pierna. Me recuerda de algún modo al personaje Capitán Ahab en Moby Dick, pues sólo le falta la pipa en la boca fumando tabaco.  

Hoy pasé a su lado en mi bicicleta y le pregunté si era su primera vez en el continente latinoamericano. Me dijo que no : “Hace treinta años trabajé por dos años en los puertos marítimos de El Callao y Guayaquil en un submarino”.

Peter tiene dificultades para trepar las montañas, pero lo consigue, a un ritmo lento. Llega antes del atardecer a su meta, a pesar de que cada día se hace más fuerte. 

 

3.

Después de Riobamba entramos por la troncal de la sierra, una carretera asfaltada que nos lleva hacia Cuenca, segunda ciudad principal de Ecuador. Cerros cubiertos por brumas y bosques de neblina. En Guamote nos reciben en una casa, tres señoras que hablan el quichua (o quechua). Nos cocinan una sopa de zanahoria y unos choclos (maíces) de dientes gruesos y tiernos, diferentes a los que conocemos. Allí compartimos una enorme habitación.

¡Ustedes están locos?, nos dirían al día siguiente unos señores en ponchos y sombreros a lo largo de la carretera. No nos creen que vamos hacia el siguiente poblado, llamado Chunchi metido en un valle; ya no nos atrevimos a decirles que vamos más allá de Chunchi, a Ushuaia señores. ¿Sabrían dónde quedarían en el mapa? 

El camino es una hondanada de ascensos y descensos de una meseta a otra. A algunos les cae un poco mal la altura y el frío del viento, con dolores de cabeza. Seguimos de Chunchi a Ingapirca, un poblado muy pequeño con restos arqueológicos incas, los más importantes de la región. Tenemos previsto acampar pero a última hora la organización decide tomar dos hostales sin estrellas donde caben con las justas todos los participantes. 

“Nos han agarrado de improviso”, dice la dueña de uno de los hoteles, la señora Rosa. Luego me cuenta que sus ocho hijos viven en el extranjero, y que sola se ha quedado con una nietecita.  “Que manera ustedes de montar la bicicleta”, me dice, antes de vernos partir : “y yo que nunca me he subido a una cosa de esas”, añade.

Los ciclistas continúan camino hacia Cuenca, lugar donde nos espera un día de descanso. Luego Oña y Loja, y la frontera con el Perú.

 

4.

De Cuenca a Loja hay 210 kilómetros y a medio camino hay un poblado de nombre Oña, de pocos hombres. Sólo hay mujeres.

Llego en bicicleta a un restaurante donde meriendan todos los ciclistas. Cuatro hermanas señoritas de avanzada edad nos sirven un almuerzo buenísimo. El mejor arroz con pollo que he comido en el Ecuador. Les pregunto a ellas por sus familias, sus hijos. Ellas me miran sorprendidas: “mejor solas que mal acompañadas”.

Las cuatro mujeres tienen entre 86 y 92 años de edad. Ellas caminan lento, pero trabajan ya más de cincuentaitrés años en su restaurante, abren a las 7am y cierran a las 9pm, como siempre.

“¿Cuánto le debemos señorita?”

“Treintaidós dólares con 53 centavos”.

Qué buena memoria tienen, además. Una de ellas sabe de antemano cuántas cervezas le han pagado y cuántas no.

Falta muy poco para dejar este país. Después de Loja, Catacocha y Macará entramos al Perú, un nuevo territorio en esta ruta. En nuestras primeras semanas, pocos pinchazos ningún accidentado, excepto una caída producida por el viento, pero sin gravedad.

Este año hace mucho frío en los Andes, y mientras seguimos hacia el sur sabemos aún que nos falta demasiado por recorrer, unos diez mil kilómetros más para llegar hacia Ushuaia. Cuatro meses con sus 110 días y noches. Y las trochas sin asfalto de América del Sur, que todavía están por llegar.

 

 

Próxima entrega : Perú, primera parte.

 

Este viaje es organizado por la empresa Bike Dreams. Para más información o interés consulte la página web www.bike-dreams.com  o escriba a susana@bike-dreams.com

El equipo de Bike Dreams está conformado por dos cocineros, dos choferes, un traductor, un mecánico y un paramédico. Sin ellos no sería posible esta ruta.

 

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Una respuesta para “De la Mitad al Fin del Mundo”

  1. Guillermo Reaño Dice:

    Hola Susana, otra vez de viaje contigo y con un nuevo grupo. Cuando pases por Lima avísanos para esperarte, tengan un lindo viaje, vamos a estar ansiosos de sus pasos (y pedaleos), un abrazo…

    Guillermo

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