Todavía recuerdo la última vez que fui a Kuélap, unos restos arqueológicos en la ceja de selva peruana pertenecientes a un grupo étnico, una cultura pre-inca llamada Chachapoyas.
Kuélap es una fortaleza clavada en la cima de una montaña (ver foto). Fue descubierta antes que Machu Picchu y es visitada diariamente por turistas nacionales y extranjeros. En 1843 fue la primera vez en ser visitada. Hoy leo con cierto estupor una noticia en Living Peru, promocionado por facebook, link al que me adjunté hace algunos meses. La noticia anuncia un documental realizado por la National Geographic acerca de Kuélap. Me parece una excelente iniciativa la de publicar un documental sobre el resto arqueológico chachapoyano, pero cuando me imagino lo que pudo haber involucrado la filmación de ése vídeo, me decepcionó.
Las imágenes de mi segundo y último paseo por Kuélap aparecen en mi mente y con tristeza. La segunda vez que viajé a Chachapoyas fue en el 2006. Llegué con la ilusión de volver a ver ese monumento histórico que tanto me cautivó la primera vez. Hay una verdad. Volver a los lugares que uno visitó alguna vez puede traer dos tipos de reacciones, o de felicidad o de decepción.
Esta vez fue la decepción
Cuando llegué a Kuélap vi lo mucho que había cambiado. Ya no era la fortaleza imponente de antes, con sus fuertes murallas venciendo el tiempo y esa cautivante soledad que inspiran los monumentos antiguos. Nada de eso. Un grupo de arqueólogos de una universidad trujillana estaban “refaccionando” el resto arqueológico. Y fue impresionante volver a verlo: Las piedras en los muros ya no estaban las-unas-pegadas-a-las-otras: los arqueólogos las habían desarmado como si se tratase de un rompecabezas (esa es labor arqueológica, sin criticar , claro), pero reconstruyeron los muros utilizando cemento, técnica que nunca utilizaron los antepasados chachapoyanos. ¡Cemento entre las piedras de los antiguos chachapoyanos! De modo que cuando reconstruyeron el templo las piedras ya no estaban unas-pegadas-a-las-otras.
Kuélap ya no parecía un resto arqueológico sobreviviendo el tiempo. Al contrario, el monumento arqueológico parecía una fortaleza militar de otra época, un armatoste que había perdido su autenticidad a coste de un proyecto arqueológico dirigido por personas con escaso criterio. Estoy segura que esa misma gente invitó a la National Geographic a filmar un documental.
Termino este artículo recordando una entrevista que le hice alguna vez a Federico Kauffmann Doig en abril del 2001, quien afirmó: “Cuando la National Geographic llegó a filmar un documental sobre las momias de Leymebamba, el INC (Instituto Nacional de Cultura) transportó las momias en unas carretillas agrícolas de un lugar a otro, sin importarles el daño” (sic). No voy a seguir describiendo la forma cómo se mantiene el Patrimonio en el Perú. Solo doy unos ejemplos de lo que he visto.

diciembre 25, 2009 a las 12:01 am |
Que pena ver eso que describes. La verdad ni los operarios del INC ni las autoridades más altas del gobierno saben lo que se hace y lo que hacen.
Por un lado imponen normas totalmente fuera de sitio como para que nadie siquiera toque los restos arqueológicos y por el otro lado sucede esto que narra Susana y otras cosas peores que ocurren y van destruyendo y desapareciendo los restos de nuestros antepasados.
Un grave daño que se está ocasionando día a día es la destrucción de los caminos de nuestros antepasados. Esos caminos angostos que tienen una historia milenaria, se ven hermosos y hoy en día se pueden convertir en pieza clave para el turismo de aventura están siendo destrozados por las comunidades aledañas que con el afán de tener su carretera, destruyen estos caminos tan hermosos. Un hecho concreto sucede con el famoso Capac Ñan o camino Inca principal. En el pasado, seguro por la ignorancia de los antiguos ingenieros que construyeron las carreteras por los años 40′s, destruyeron gran parte de este camino inca y muchos otros, sin contar con la destrucción también de sitios arqueológicos como el que se ve subiendo por Ollantaytambo o por Calca….
Hoy en día los pobladores de las comunidades, sin ningún criterio, siguen destruyendo el famoso Capac Ñan. No hay que preocuparse tanto de los caminantes, jinetes o ciclistas que pasan por estos caminos porque muy poco erosionan, más bien hay que preocuparse que los propios pobladores no acaben con estos caminos que a los aventureros nos encantan.
Una vez que ya no hayan caminos, nadie va a querer ir a caminar o a pasar un rato con la naturaleza admirando esos caminos.
Si alguien tiene algún contacto en el gobierno, más vale que hagan saber esto que está sucediendo como para que no destruyan su patrimonio para construir una trocha carrozable.
diciembre 25, 2009 a las 12:14 pm |
Muchas gracias por tu comentario Eduardo.
Lo que describes está lamentablemente sucediendo en nombre del progreso. El progreso no es malo, pero hay que buscar una forma equilibrada de desarrollo. Por un lado está el gobierno, por el otro las poblaciones aledañas que no sólo destruyen caminos, también bosques y otras reservas naturales.
El hecho que describes es además en una zona no sólo turística pero con muchísima historia (lo que le da una importancia única).
¿Si eso está sucediendo en la región del Cusco y en Chachapoyas, qué estará pasando en las otras regiones?
Muchos saludos,
Susana
enero 1, 2010 a las 9:23 pm |
Hola Susana.
Hace unos días estuve x Chachapoyas en bici, no conocia la ruta a Kuelap, asi q tome un tours. Creo q para dar una opinión, debemos ir 2 veces para ver su evolución y compararlo con otras construcciones similares.
En mi primera vez q voy x allá, comparado con Machupicchu, pues le falta mucha inversión en su reconstrucción, se ha hecho obras de conservación en solo 3% y no hay trabajos actuales a gran escala. Se dice q el gobierno regional empezara a trabajarlo en febrero del 2010.
Recordemos q el presidente del Perú, es persona NO GRATA x estos lares, asi q dificilmente este gobierno quiera hacer algo más x Kuelap.
Kuelap tiene un potencial turistico, solo comparado con Machupicchu y una estructura igual a la ciudadela mencionada y a Choquequirao en Apurimac, Rupac en Lima o el Gran Pajaten en la Libertad. Y si le sumamos un turismo deportivo sea a trekking o bicicleta, puede generar muchos recursos y satisfacciones para todos los Peruanos.
Salu2 cordiales
Fernando Yucra
Geógrafo
http://picasaweb.google.com/fernandobiker
enero 18, 2010 a las 4:52 pm |
Estimada Susana:
Linda tu locura de viajar en bicicleta, yo hice en motocicleta B.M.W. 500 cc.
Leí eso de usar CEMENTO para pegar las piedras. Eso sólo puede caber en la mente de una burocracia incapaz, cuadriculada, chata e infeliz, y si son APRISTAS, cien veces peor, pues esos sólo han nacido para ROBAR y nada más.
Mi locura ha sido viajar por el Perú en MOTOCICLETA desde 1963. Al respecto, conozco157 provincias en moto, 26 en ómnibus/camión, 3 por río, 3 a pie, 5 por avión y una sola no conozco: Datén del Marañón, recientemente creada.
De mi locura de 48 años tengo 45,800 fotografías entre blanco/negro, Diapositivas y fotos a color
A la fecha tengo scrito el libro sobre EL CAÑÓN DEL APURÍMAC, que por falta de financiación (9,844 dólares) aún no puedo ponerlo en circulación.
Contacté con la tristemente célebre SWISSCONTAC , con una ladrona de nombre MARITZA LINARES que nos engañó y no sé si se ha robado la información que contiemne el libro.
Me quejé a la matriz de Suiza, pero creo que apoya a los ladrones de acá pues nada dicen a la fecha.
Saludos y muchos éxitos
T U C O
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enero 5, 2011 a las 6:03 pm |
Los felicito por este hermoso portal. He quedado complacido con las fotos y artículos de sus viajes. Tuve la oportunidad de estar un par de veces en la Fortaleza de >Kuelap , y quedé impresionado con su belleza y majestuosidad. Pero lo que comentan , sobre que han rearmado los restos , simplemente no lo puedo creer , suena de locos que hayan profanado de esa manera este santuario histórico, “lo que el tiempo no ha podido borrar, lo hacen unos dique arqueologos ” en cuestion de segundos . Nunca será lo mismo.Eso es cierto.